La Actitud Innovadora
Cinco principios para generar una nueva forma de gestión
Hoy quiero utilizar el post semanal para presentaros mi último libro de difusión general sobre innovación estratégica y nuevos modelos de negocio: “La Actitud Innovadora”, Cinco principios para generar una nueva forma de gestión, editado por la Editorial Netbiblo dentro de su colección sobre innovación Pocket Innova. Después de mi primera experiencia editorial: “La Alquimia de la Innovación” editado por Deusto y escrito conjuntamente con Alfons Cornella, “La actitud Innovadora” es mi primer libro “en solitario”. No es esta una publicación para especialistas del management, ni un manual metodológico; la Actitud Innovadora es un libro vivencial, con una doble lectura: Para ser aplicada en clave personal y en clave empresarial.“La Actitud Innovadora” tiene como fin definir “Cinco principios básicos” para crear una nueva actitud personal en pos de la innovación, los enunciados de estos principios son: 1.Habituarse a vivir en la incomodidad; 2.Tener siempre una actitud de punto de salida; 3.Los innovadores actúan como filtro de conocimiento; 4.Los innovadores son aplicadores de conocimiento; 5.Los innovadores necesitan colaborar con otras empresas y personas. Estos cinco principios condensan una serie de observaciones realizadas a través de 20 años de carrera profesional sobre aquellos ejecutivos y empresas que tienen una predisposición superior para generar conceptos y plantear modelos de éxito. Seguramente todos hemos vivido la experiencia de detectar personas que tienen capacidades especiales para generar conceptos y las connotaciones positivas que éstas generan sobre nosotros y el entorno.
Previamente a éstos principios, la obra plantea una serie de reflexiones sobre la situación actual de los mercados a nivel de nuevos modelos de negocio con el fin de contextualizar la innovación y la necesidad de cambio de actitud de los profesionales, haciendo un énfasis especial en el “valor” de los nuevos conceptos (diferenciando entre valor real, ofertado y percibido). Otro de los aspectos tratados es la diferencia entre emprender (acción personal) e innovar (acción grupal), siguiendo con una reflexión de ¿porqué pierden valor las cosas?; analizando el nivel de resistencia de los consumidores hacia los nuevos conceptos en “la ley de los mínimos máximos” y por último reflexionando sobre una economía basada en la estructura versus una economía basada en el conocimiento. El punto de salida de esta obra es analizar la innovación como una “actitud personal”, que parte de las personas y es irradiada al grupo, empresa, país, etc. De este modo, de nada sirve introducir metodologías, recursos, equipos de innovación, etc. si las personas que integran las empresas no muestran una actitud especial hacia el cambio, la incomodidad, la velocidad, etc. es decir: Hacia la innovación; es la actitud personal el aspecto clave de la innovación.
Se plantea en el libro una reflexión inicial: La segmentación de las personas / profesionales / empresas en dos grupos básicos y transcendentales: Aquellas que tienen una actitud especial para iniciar conceptos y aquellas que la tienen para ejecutarlos. Lo importante de esta discriminación no es tanto el saber a que grupo se pertenece, si no reflexionar con quien me tengo que relacionar y complementar. Uno de los aspectos relevantes de este punto, es la reflexión de cómo promocionamos a las personas dentro de las organizaciones: En ocasiones premiamos a alguien con actitud especial para iniciar con un cargo de ejecutar, y viceversa. Otro de los aspectos tratados es la formación como un aspecto homogeneizador de los profesionales: La formación sin innovación anula la excelencia de los profesionales y las organizaciones. La homogeneización de la formación produce un efecto anulador de la excelencia que es recuperado gracias a la innovación.
En resumen es esta una obra en clave personal y vivencial, que intenta transmitir de forma lógica y con sentido común una serie de principios fáciles de aplicar por el lector hacia la búsqueda de la “Actitud innovadora”, facilitando una comprensión del entorno y visualizando aquellos cambios de actitud necesarios para obtenerla. PD: Deseo sinceramente que la lectura de esta obra os guste y sirva para “potenciar” vuestra “Actitud Innovadora”. No dejéis de incluir vuestros comentarios sobre “La Actitud Innovadora” en mi blog: www.antoniflores.com; de este modo todos podremos ampliar nuestros conocimientos y construir sobre ellos. PD: podéis encontrar más info sobre el libro en www.actitudinnovadora.com












[...] FUENTE: Antoniflores.com [...]
Antoni, enhorabuena por el post y por el libro. He leído el post con retraso porque lo tenía en la recámara entre las lecturas pendientes. Estoy de acuerdo en el hecho de que lo más importante no es el conocimiento sino la adaptación que las empresas o profesionales hagan de ese conocimiento a una nueva realidad cambiante. Creo que es clave que transmitamos este mensaje desde la red y en todos los foros para modificar actitudes muy apegadas a viejos modelos de gobierno. El gobierno de los empleados debe ser cambiado por el gobierno de las ideas y las personas. Trabajo en este sentido y estoy enfocando mi discurso a este pilar clave para el cambio.
Sin embargo no estoy de acuerdo en dos afirmaciones que tienen que ver con la forma de entender la innovación y que a continuación te detallo:
Comentas que “innovar es moverse y evolucionar con rapidez, recorrer el máximo espacio posible en el mínimo tiempo”. No es ese el concepto que yo manejo cuando articulo estrategias de innovación allá donde voy. Para mí la innovación es progreso puro en la manera en la que @ifilosofia nos recordaba hoy: “el progreso tiene poco que ver con la velocidad y mucho que ver con la dirección”. No es tan importante ir muy rápido como ir en la dirección adecuada. En sus Meditaciones del Quijote, Ortega narraba una historia de Parry que siempre me ha servido para no olvidarme de la perspectiva de las cosas:
“Cuenta Parry que en su viaje polar avanzó un día entero en dirección norte, haciendo galopar valientemente los perros de su trineo. A la noche verifico las observaciones para determinar la altura a que se hallaba y con gran sorpresa, notó que se encontraba mucho más al Sur que de mañana. Durante todo el día se había afanado hacia el norte corriendo sobre un inmenso témpano al que una corriente oceánica arrastraba hacia el sur”
La clave no está en caminar sin solución de descanso o en acortar plazos, la clave está en mejorar la calidad y la calidad tiene que ver con ese triángulo de hierro en el que el tiempo, los costes y los plazos entran en juego. El tiempo no tiene necesariamente que ser el diferencial innovador, en ocasiones desde luego, pero no en todos los casos.
Por otro lado comentas que la diferencia entre emprender e innovar (si no he interpretado mal, corrígeme) es que emprender es una acción individual e innovar es una acción grupal. Sin embargo es posible innovar de forma individual y en muchos casos esta innovación provoca mejoras en el grupo. De hecho la diferencia creo que no está en las esferas de inclusión de la acción o en el número de roles que participan sino en el propio concepto en sí mismo. Para emprender no es necesario innovar. Un empresario que replique un modelo de negocio o un negocio en otra región está emprendiendo pero no innovando. Sin embargo no es posible innovar sin emprender, aunque sea en las pequeñas cosas. Mi lema principal reza “Sustituye el imperio por la casa” En todas las casas en las que he vivido (me refiero a empresas que para mí son como casas) he innovado y he intentado fortalecer el valor de la comunidad por sí misma. Yo innovaba a menudo sin recursos, sin compañía, pero lograba modificar siempre mi realidad inmediata. Tal y como yo lo veo (el debate es largo y espero que de de sí) emprender es promover nuevas acciones que generen beneficios en nuevos entornos autogenerados o provocados. Me explico: no se trata de hacer algo que redefina la estrategia, se trata de hacer algo que la de continuidad y solidez. En cambio innovar es aportar un elemento crítico a un poso estratégico ya existente. El intraemprendimiento tiene innovación+emprendimiento y va muy en la línea de coger lo mejor de ambos conceptos y combinarlo dentro de una casa.
Gracias por tu artículo, Antoni. Estamos en contacto.
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