Crisis económica y las teorías de la evolución de las especies

Formamos parte de un ecosistema global

Formamos parte de un ecosistema global

Teilhard de Chardin fue un científico contemporáneo a Darwin, pionero junto a él en la formulación de las teorías de “La Evolución de las Especies”, era también sacerdote Jesuita y un destacado y revolucionario místico, quizás no del todo comprendido en su época y desde mi punto de vista, de rabiosa actualidad hoy en día.

En las lecturas que he efectuado de las obras de Teihard, siempre he encontrado paralelismos con el mundo económico, la estrategia y en especial la innovación en nuevos modelos de negocio.

En cierta ocasión, leí una definición que Teilhard sostenía sobre “el pecado”, que me invitó a reflexionar sobre lo que hoy está ocurriendo en el mundo económico y empresarial.

Resumiendo, decía Teihard que “pecar” era cortar la evolución de la humanidad; como cortar el cauce de un río, obturando así el agua que transporta e impidiendo el desarrollo del resto del cauce aguas abajo e impidiendo todo el beneficio y transformación que éstas provoca.

En base a la interpretación de la misma, si alguien no desarrolla sus capacidades, corta el aprendizaje continuo de la especie y la aportación de mejora a la misma que esta significa, “pecando” contra el resto de la humanidad y sus congéneres.

Esta visión sin duda “atípica”, nos invita a una reflexión holística y “con sentido de pertenencia a la clase humana” poco común y habitual en un mundo centrado en la persona y su individualidad.

Hoy nos encontramos inmersos quizás en una de las primera crisis “holísticas” que hemos sufrido en el mundo económico, una crisis sin fronteras potenciada entre otros factores por una globalización imparable y seguramente mal entendida; algunos expertos dicen que nos encontramos frente a una auténtica crisis del (o de los) modelo de crecimiento económico.

Uno de los factores que caracteriza nuestra economía es lógicamente la búsqueda del beneficio. Esta podemos efectuarla por distintos caminos y visiones, podemos centrarnos en el corto plazo y maximizar el beneficio, o por el contrario trabajar para el largo plazo y el beneficio sostenido.

Muchos de los negocios y las teorías que los soportan, están centrada en maximizar el corto plazo; de hecho la propia visión que tenemos sobre nuestro eco sistema (nuestro planeta) está sufriendo tremendamente el impacto de las visiones cortoplacistas y centradas en el alcance de nuestra propia generación.

Es este cortoplacismo el que ha llevado a la extinción del modelo por falta de retro alimentación y de evolución del mismo, al centrarnos en el beneficio y en una visión excesivamente vertical de la oportunidad, hemos entrado en una espiral cerrada del modelo, llevando a la extinción del mismo y entrando en una profunda crisis global; es como en el ejemplo del “pecado” de Teihard del corte del cauce.

Una visión más centrada en el medio plazo, nos permitirá observar nuestro aprendizaje sobre la explotación del modelo actual y de este modo iniciar la detección de nuevas oportunidades futuras, iniciando el camino de adaptación para la explotación de las mismas.

Éste es un modelo de constante evolución, de aprendizaje continuo basado en la oportunidad y en una visión horizontal; siguiendo el símil del agua, diríamos que no corta el avance por el cauce, explotando el agua en circulación a lo largo del mismo; de este modo, los modelos económicos se retroalimentan y siguen un camino evolutivo evitando como en la actualidad la saturación del mismo.

Todos y todas nuestras actividades forman parte de un mismo eco sistema al que no podemos parar su evolución, si lo hacemos “pecamos” hacia nosotros mismos y lo colapsamos; debiendo pasar una época de regeneración y depuración del mismo en forma de lo que llamamos “crisis”

Actualmente nos encontramos en esa fase de “depuración” hasta que encontremos de nuevo el camino hacia el progreso y la evolución; por el camino desaparecerán aquellos modelos incapaces de adaptarse o poco preparados para el nuevo escenario futuro; al igual que las especies están en constante evolución, provocando extinciones y apariciones más adaptadas de las mismas.

Olvidamos con excesiva frecuencia que como humanos, formamos parte de un ecosistema global, al igual que lo hacen todas nuestras actividades y que estas no escapan a las leyes que nos regeneran y nos hacen desaparecer.

Publicado en | Economía de Hoy

Un comentario a “Crisis económica y las teorías de la evolución de las especies”

  1. Jose Rebollo dice:

    Feb 09, 10 at 14:49

    Antonio,
    no es para desautorizarte, pero Darwin y Teilhard de Chardin, coincidieron algo menos de 1 año en el espacio tiempo. De Mayo de 1881 a Abril de 1882. (wer Viquipedia).
    Reconozco que aunque en casa de mis padres me quedaron varios libros de Teilhard por leer, yo siempre preferí a su colega y compatriota l’Abbe Breuil, más practicante que místico, en cuanto a arqueología se refiere.

    En un principio, al leer tu post me pareció menos intenso que los anteriores, pero ni mucho menos.
    Este es el que me está reafirmando más en que hemos desatado al demonio de la entropía, precisamente por el pecadillo (tropiezo, en griego), holístico (que afecta a todo el conjunto o el sistema, también del griego) que hemos cometido.

    Este tropiezo no ha roto una rica porcelana en mil pedazos, sembrando el desorden donde antes había orden, no, lo que se ha roto es la vajilla entera.

    Volviendo a la idea de Teilhard de que el “pecado” interrumpe el flujo del devenir (he trabajado en hidráulica y conozco algo del tema), hay que advertir que en un flujo hidráulico hay energía cinética, producida por la velocidad media de los elementos que avanzan en el flujo y hay energía potencial, asociada a la cota sobre el nivel del mar, en el que se sitúa el flujo (también existe cierto rozamiento con el cauce por el que discurre dicho flujo, que evita que el agua se acelere a medida que desciende por el cauce, lástima). Si tu consigues parar un flujo, este se remansa y la energía cinética se torna toda ella energía potencial, es decir, el caudal que llega se acumula y el nivel del agua sube y sube (la típica represa de un embalse). Pero no pierdes casi nada en el balance energético y puedes aprovechar muy bien esa energía almacenada (de hecho la energía hidráulica es un modo muy efectivo, por su alto rendimiento, de transformar energía potencial en mecánica y ésta en electricidad, todo a través del trabajo).

    No se demasiado de economía, pero es como si el capital circulante, se convierte en ahorro de golpe, pero todo el sigue siendo capital líquido, que puede volverse a revertir al sistema en cualquier momento.

    ¿Qué ha pasado con este tropezón de la crisis? Pues que en términos hidráulicos, el agua ha desaparecido, ¿se ha evaporado?. Si.
    ¿Dónde está la “pasta”?. ¿Ha desaparecido o NO existía?.

    Teilhard tenía razón.

    Esta debacle sólo lo explica bien la entropía.

    Al saltar el sistema en millones de pedazos, hemos descubierto que los créditos que soportaban los apalancamientos que todos teníamos, y que creíamos que nos hacían ricos, no eran un bien en si, no había energía de la buena, la que se puede cambiar por trabajo y este por riqueza. (Por cierto, cuanto se aprende con la experiencia y el error).

    La prueba es que ahora, TODOS, somos más pobres que antes. La perversión, es que esto nos dice la contabilidad ahora, siempre después de los hechos consumados.
    Pero el segundo principio de la termodinámica, más sincero ya nos lo profetizaba antes, y es que vales lo que haces, no lo que harás, que no existe y además está cargado de incertidumbre, es decir de entropía o de cuantiosísimos intereses a vete saber que tasa.

    ¿Quién habla de los intereses?. ¿Queréis que seamos innovadores? Cuando un bien necesite un préstamo para su compra o asumir una deuda como están haciendo todos los gobiernos del planeta , no me basta con el valor TAE del préstamo, dadme el valor “TAE” de la compra total, es decir realizar la proyección del sumatorio de todo lo que tendré que pagar a lo largo de toda mi vida, incluidos intereses ( y no nos engañemos al suponerlos bajitos). Un piso de 300.000 Euros, puede pasar a 1.000.000 de Euros. Cuándo la gente valore y comprenda lo que ha de trabajar nadie querrá endeudarse hasta la muerte, de sus hijos o nietos, como hacen los gobiernos. Ah! y que los contables, desde el principio incluyan esa deuda total “TAE” en vuestra contabilidad, entonces comprenderéis lo poco ricas que son grandísimas y solidísimas corporaciones y lo desgraciados que podemos llegar a ser los que poseemos una hipoteca.

    Volviendo a lo nuestro. Después de esta quiebra de todas las vajillas de todos los sistemas, reunir los trozos, en el mismo orden que ocupaban antes del batacazo es materialmente imposible.

    Y pensar que la quiebra o el estallido de la crisis se ha producido de una manera muy inocente, muy natural, muy barata diríamos. Se empezaron a mezclar en algún lugar productos con muchas garantías con productos sin garantías y nadie dijo nada, bueno si unos cuantos mintieron (que cuesta muy poco) y hasta algunos ganaron mucho dinero. Ahora discernir el trigo de la paja se da por imposible. Ha sido un clásico ejemplo de procedimiento a favor de la entropía.

    Antonio, llegado este punto, te tengo que dar la razón en una reflexión en la que te corregí en anteriores comentarios:
    El proceso verdaderamente natural es la crisis, es lo fácil, lo que menos cuesta poner en marcha, menos energía y menos dinero. Tienes un tropiezo y todo se hace añicos. En cambio Innovar significa conseguir un estado del sistema global a base de trabajo,mucho trabajo, luchando contra la naturaleza de las cosas de tal modo, que Innovar casi es anti-natural.

    El verdadero beneficio, es el valor del trabajo, y el verdadero trabajo es el del que ordena, las ideas, los procesos, los productos, en una combinación tan poco natural que consigue una Innovación.

    Allá vamos….

    Antonio,
    Un último apunte: aunque los economistas de las grandes escuelas de negocios y sus alumnos los súper-gestores de las mega-corporaciones no han aprendido termodinámica, si demuestran que intuyen que algo hay. La prueba es el cortoplacismo como filosofía.

    El cortoplacista intenta algo mágico, quedarse con el beneficio y pasarle rápidamente la deuda y la incertidumbre al siguiente, por eso especula. En el fondo está luchando contra la entropía, quiere el beneficio del trabajo bien hecho y le pasa el residuo que genera al siguiente al que engaña (puro proceder piramidal).

    En el fondo, esto funcionaba cuando el mercado económico era pequeño. La metrópoli ganaba, la periferia y las colonias perdían (siempre había una explicación lógica para justificar la diferencia (más civilización, más no se qué, bla, bla, bla…). Pero ahora todos somos metrópoli y todos somos periferia.

    Antonio,
    Tienes razón, ahora más que nunca hay que innovar, trabajar… y mirar más allá del horizonte, porque el cortoplacista también es un corto de vista.


Deja un comentario