Ejecutivos NiNi: Ni pueden hacer, ni pueden dejar hacer

Que la industria española  tiene muchas dificultades en valorar todo lo referente al conocimiento no lo vamos a descubrir en este escrito, nuestra sociedad y muchas empresas dentro de ella, siguen valorando más la infraestructura física que compone el negocio (lo tangible) que propiamente el conocimiento que dentro de él se contiene (lo intangible).

Este hecho, es seguramente el final de un largo proceso que va desde el concepto de éxito social, la motivación de nuestros académicos, pasando por la valoración de los balances de las empresas por el sector financiero, el propio concepto y motivación de los negocios  por parte de algunos empresarios, el respeto hacia la propiedad intelectual, etc.

En su mayoría las empresas españolas siguen basando sus modelos de negocio (la actividad a la que enfocan)  en aspectos que son consecuencia directa de las distintas infraestructuras que componen dicha empresa; de este modo cuando hay que rehacer o definir un nuevo modelo de negocio se mira “hacia dentro” de la compañía para formatearlo: en sus procesos productivos, en la tecnología que domina, en los canales de distribución, en el apoyo de las marcas, en los recursos humanos, en el conocimiento que estos tienen, etc.

Consecuencia de esta actitud, las empresas tienden siempre hacia la endogamia conceptual y la autosuficiencia, especialmente en los aspectos de conocimiento. Las dinámicas de outsourcing están poco desarrolladas. Solo se externalizan aspectos considerados poco estratégicos para la evolución de las compañías; externalizar aspectos estratégicos es considerado todavía un tabú. Este es uno de los motivos del poco desarrollo que el sector de la consultoría tiene en España, la escasa relación empresa universidad y el reducido tamaño de nuestros centros tecnológicos.

El nuestro es uno de los países europeos donde la hora de consultoría (conocimiento) se valora menos; prácticamente la mitad del precio hora valorado en Alemania: Cuanto más tangible es la tarea a desarrollar (tecnologías de la información, etc.) menos cuesta defender el honorario, cuanto más intangible  (consultoría estratégica, modelos de negocio, etc.) más cuesta de defender.

Cuanto más cuesta estar a la altura del conocimiento de un sector, más me sorprende la autosuficiencia de las empresas respecto a él. Es como si el “coste de oportunidad no existiese”, o como si el factor tiempo para salir al mercado no fuera uno de los principales factores de competitividad. Si analizamos las relaciones de las empresas americanas veremos que a mayor sofisticación de un sector, mayor relación de las empresas con socios externos de conocimiento.

Mientras muchas empresas estadounidenses o alemanas sofistican su relación con proveedores externos de conocimiento (las empresas de consultoría, los centros tecnológicos y las universidades cada vez tienen más trascendencia en sus economías)  muchas de las españolas crean nuevos departamentos y estructuras internas para satisfacer estas áreas.

La cuestión es: ¿Cómo vamos a crear prácticas internas en las empresas, de conocimientos emergentes donde existe poco desarrollo de los mismos en método, práctica y profesionales?; ¿alguien piensa que por el solo hecho de tener un departamento interno que se responsabilice de esta área la empresa va a incorporar dicho conocimiento?.

Al no existir un conocimiento lo suficientemente expandido, estos departamentos suelen asumir prácticas que ya se realizaban anteriormente, pero con el nombre del departamento cambiado. Sus responsables se muestran indefensos y con “la obligación” de responder a un sector con un conocimiento que desconocen; sus empresas los convierten en profesionales NiNI: Ni hacen (porque muchos no saben) ni dejan hacer (porque muchos no pueden)

Por supuesto este fenómeno de profesionales NiNi, no es achacable a las personas que están al frente de estos departamentos; lo es a la práctica que en teoría deberían realizar los mismos y al supuesto de autosuficiencia que por el hecho de incorporar una práctica se les reconoce.

La consecuencia para las empresas de este hecho es la cerrazón de estos departamentos hacia la oferta exterior de servicios; “si subcontrato la razón de ser de mi departamento al exterior, entonces deja de existir el motivo por el cual estoy contratado”. Este es a mi entender, uno de los motivos por los que prácticas y conocimientos que en otros países logran grandes resultados, en el nuestro se traten como modas mediáticas que una vez pasadas pierden toda su eficiencia; trayendo en consecuencia el descrédito de dichas prácticas y el desmantelamiento de las infraestructuras creadas en las empresas.

Es básico para nuestra economía reivindicar el papel del conocimiento, de la relación de éste con nuestras empresas y con los socios externos que dominan estas prácticas. Nuestra economía no tiene ni los recursos ni el tiempo suficiente para su desarrollo interno.

 
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  1. Hola Antoni,

    vuelvo a la carga después de liberarme algo de mis tareas docentes y campus de excelencia varios. Me parece interesante tu reflexión, y para generar debate quisiera hacer una aportación:

    En un mundo al revés, en que las empresas de conocimiento predominasen (seguramente como nos dice Maite Darceles en http://alturl.com/ahp9n tendrían otra estructura, pero este es otro tema) cómo sería tu post?

    Muchas cabezas pensantes y, de pronto, alguien -después de un proceso de elucubración que no de decisión colectivo- decide que se debe producir algo físico, que los productos son demasiado etéreos. Las mentes pensantes llegan a diseñar algo parecido a un prototipo 3D con el apoyo de técnicas de impresión 3D. Hasta aquí bien.

    Pero fabricarlo…ah, fabricarlo es otra cosa. Crearán un departamento de producción para desarrollar este nuevo producto? Tal vez necesitarán una planta? O serán prudentes y conscientes de sus limitaciones contratarán a otra empresa que lo sepa hacer? Parece claro que lo segundo, no? Aunque dada la escasez de empresas que sepan fabricar objetos salga algo caro.

    Entonces, por qué no sucede en el mundo real? Tal vez porque aunque nos llenemos la boca en realidad no hemos llegado a la sociedad del conocimiento, ni por asomoo. La estructura de las empresas, de la administración y sus ayudas, de la financiación privada, no lo favorece; la jerarquía, la testosterona, las corbatas, los miedos, los recelos a abrirse, a compartir…

    (Siento ni poner signos de interrogación al inicio de la frase. Estoy convencido de que en 50 años habrá desaparecido como ya sucede en muchas otras lenguas, así que me adelanto).

  2. oscar dice:

    Totalmente deacuerdo con todo!

  3. Muy acertado Antoni. Hay una preocupación en las organizaciones por mantenr la silla, vamos calentando el asiento como “gallinas” a ver si ponemos un huevo.

    Hasta existe el problema de compartir ese conocimiento dentro de una organización, de momento también es tabú una red social interan de knowledge. Parece como que desprenderse de ese conocimiento puede alterar nuestro “status”. Si personas con funciones directivas, son incapaces de hacer crecer a sus equipos, como vamos a subcontratar “conocimiento estrategico”. A mi parercer también existe otro problema que es el “PO” aml entendido. Esta palabra en catalán significa “miedo” pero en en inglés es un término acuñado por Edward de Bono en el 68 para definir un concepto de creatividad “Provocative operation”. Ejemplo ” solo voy a dar créditos a los que no pueden pagar”….uy. Y asi el Sr Yunnus, fundó Grammen Bank el banco de los microcréditos en Bangladesh.

  4. ¿No será que es más fácil dejarse mandar, que realmente fijarse retos personales?
    El ejercicio de imaginación que requiere autodirigirse quizás se ha ido enterrando a base de la presión ejercida por jefes más controladores que líderes, con un estilo demasiado intervencionista.
    Al final es más cómodo tener la salida de “hice lo que me mandaron” que asumir la dificultad de los retos propios.

    Más fácil y más cómodo, pero mucho más aburrido, e incluso insoportable para los profesionales creativos.

  

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Antoni Flores

Aquí encontraréis reflexiones y opiniones personales, sobre el mundo de la innovación y las empresas, producto de mi experiencia profesional y como CEO de Loop. ¿Qué significa innovación? ¿Cómo agregar valor a un producto/servicio? ¿Cómo pensáis que una actitud innovadora puede cambiar el destino de una empresa? ¿Y el de una sociedad? El desafío está lanzado y el diálogo abierto. +info

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