The enterprise mysticism of Silicon Valley

At the end of the 60′s, a movement started to look India as a humanity spiritual referral; motivated people wanted to give a sense to their existence, in search of importance or simply moved by the fashion and “disillusioned of the local solutions”, travelled to India to infuse themselves with a searching atmosphere.

Since thes migratory movements began, India started to “export” products in the form of gurús, saints, philosophies, therapies, aesthetic, publications, music, etc. an endless number of products and services oriented to make our life total and with sense.

As time goes by, it discriminates what is authentic and with sense from what is not. In India it is possible to go on living in a mystic atmosphere on a natural and contextualised way, outside India, some of the exported “products”, those that really added value have survived and have been settled in our habits and daily life. We see some others with certain irony, as passing fashion fruits.

I’m forced to make a parallelism of this phenomenon with what is happening today in the enterprise innovation world; in the same way that the Indian mysticism did it in the 60′s, innovation has strongly and powerfully bursted into the business world; its India is Silicon Valley, that similarly exports products to the rest of the world in the form of innovation gurús, philosophies, life styles, methods, publications, etc. all these strongly impelled by great propaganda and diffusion tools.

You are nobody in the innovation world, if you haven’t been at the Silicon Valley, if you haven’t drunk from its wisdom sources, haven’t imitated its codes and their language, if professors haven’t been invited, if their books haven’t been read and their videos visioned. As faithful saint’s followers, we follow his directives and treaties, we apply them to our companies and we grant credit to anyone who arrived from the valley. We do not question its quality nor its suitability towards the urgent problems, we simply adopt it and use it.

We look for the solution we do not have and that our surroundings cannot give us; we stop seeing what we really have to explode and export, what it is ours and makes us unique, our real and differential value, impossible to be seen and developed with tools little adapted to our surroundings.

But that is it then that catches us and excites of the Silicone Valley?, What has it in common with the India of the 60′s?: It gives answer to something we need and we did not find. We know the problem, its necessity but we do not have answers; we let ourselves drag by the fashion in search of solutions to our productive and enterprising inapplicability. We embrace the “golden” of the silicon as any distant religion that promises happiness and enterprise eternal life to us.

It matters little that their directives are not adapted to the problems and circumstances of our surroundings, that “to lower them to the land” is in many cases inoperative, out of scale and expensive.

It is urgent an exercise and analysis of what we import to apply to our companies’ problems; we must discriminate, from the strangeness, what gives value to us and what is adapted to our surroundings; if we do not do this, we run the risk of working in a different direction from the one we should and of losing part of our competitive advantages.

Perhaps within months, some will be jumping to the sound of a drum, with a shaved head and orange dresses.

 
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  1. Jose Rebollo says:

    Antonio,
    Ya que hablas de Tierras Prometidas o Paraísos Perdidos, te voy a citar algunos diagnósticos de Gurús cercanos sobre nuestra situación y como modificarla.
    Me tendrás que perdonar porque se tratan de diversas citas entrecomilladas por el periodista, es decir textuales, pero sacadas del contexto de la conversación y yo a su vez las cito descontextualizándolas más.
    Kenneth Paul Morse, MIT, (La Vanguardia 28/02/2010): “En España hace falta más ambición y menos envidia” … “Si yo tuviera en mi mano cambiar algo de la cultura española sería precisamente eso: ¡eliminar la envidia!”.
    Joan Roig, Mercadona, (en Diversos medios, rueda de prensa 04/03/2010): “O mejoramos la productividad o bajaremos nuestro nivel de vida … mejorar la productividad es hacer las cosas mejor, hacerlas con menos recursos, trabajar mejor y más, y esa es la solución”.
    Carlos Barrabés, Barrabés, (La Vanguardia 21/02/2010): “Innovar no es hacer algo que no hacías, sino hacer algo nuevo que tienes que aprender”.
    Eduard Punset, Economista y Divulgador Científico, (El Periódico 17/03/2010): “Los primatólogos han demostrado que la inteligencia precisa de tres cosas: una cierta flexibilidad para cambiar de opinión, una capacidad de representación mental para predecir lo que va a ocurrir y un cierto nivel de complejidad neuronal. Fíjese qué dato: El cerebro más inteligente es el más flexible”.
    Ramon Folch, Socioecólogo, (El Periodico 16/03/2010): “Sin energías renovables no hay futuro. Deberíamos metérnoslo en la cabeza. No son una opción, sino una exigencia fáctica”.
    Atención, porque lo que viene a continuación No es Apto para todos los públicos:
    Aprovecho estas reflexiones anteriores para incidir en dos conceptos que planteas en tu post, “búsqueda de soluciones” y “aprovechar para ello nuestras ventajas competitivas”. Por cierto mantras que repites regularmente, dada su importancia.
    A partir de las citas está claro, desde mi punto de vista, que innovar es de mentes flexibles y que es la clave para aportar nuevo valor. La cita Folch sobre las energías renovables es para enfatizar que la innovación será sostenible o no será.
    ¿Y la envidia, qué papel juega en todo esto?
    Antonio,
    La envidia es nuestra ventaja competitiva, mal que nos pese nuestros defectos también son nuestras virtudes. Y con ello te doy la razón del peligro de las recetas de Gurús ajenos a nuestra realidad.
    No pretendo frivolizar, quiero incidir en la causa del surgimiento de la envidia, no en su efecto nocivo, porque la envidia puede derivar en patología paralizante. Hay una envidia sana (envidiable) y otra envidia tóxica (envidiosa), como el colesterol. ¿Pero qué pasa con la envidia sana?, ¿qué es lo envidiable de la envidia?.
    Antonio,
    El envidioso envidiable es un insatisfecho al compararse con su entorno, escrutador nato, alguien de mirada penetrante e imaginación desbordante, tiene algo animal ¿escrito en su ADN?, que le viene del cazador recolector, hiperactivo, incansable. Alguien capaz de iniciar una nueva inspección de algo o alguien en quien aun no había reparado, dispuesto a aprenderlo todo de ello para compararse y autoanalizarse y proceder en consecuencia, a partir del modelo abstracto realizado, como dice Punset.
    Pero que conste que parece fantástica la reflexión de Barrabés, que me sirve para entender cómo hay que auditar a alguien (yo mismo) o a una empresa, para detectar la predisposición a futuras innovaciones, que son las que cuentan, puesto que las innovaciones pasadas no garantizan el futuro, ya que innovar es un verbo que si se conjuga en pasado se comete un error gramatical.
    ¿Qué envidio de mi entorno, qué estoy analizando, escrutando, que estoy aprehendiendo ahora que no utilice ni forme parte de mi actividad principal?. Entiendo que cuantos más atípicos me hagan perder el tiempo, más probabilidades de innovar tendré. Para mi la envidia, en nuestro entorno, dispara el inicio del cambio (sabemos que también puede conseguir lo contrario). Haz una lista de cosas, conceptos, inquietudes y luego añade a cada capítulo el tiempo dedicado a su desarrollo, robado a tu “core-business” y compáralo con el necesario para que algo inicie su andadura (¿10.000 horas?) y sabrás que tal andas como inmediato o futuro innovador. (Me parece una buena metodología de predimensionamiento).
    Volviendo a Morse: mira y lo siento por no ser suficientemente ambicioso, pero me parece haber leído últimamente, con bastante profusión, que la causa de la Gran Crisis actual la ha causado la Ambición. ¿Qué les estarán enseñando a algunos en algunas escuelas de negocios?. Está claro que la ambición también tiene su parte tóxica.
    Para concluir me pregunto, ¿qué tiene que ver la envidia con la termodinámica?. ¿Recuerdas cuando en un comentario anterior cite que la entropía era un concepto físico difícil de experimentar directamente en nuestras carnes . Pues el envidioso tiene ese sexto sentido al detectar que hay otra manera de hacer mejor lo que él hace, con menos recursos, etc… como dice Roig. En conclusión el que siente en su interior el cosquilleo de la envidia está experimentando que la generación de entropía en su proceder se le está escapando de las manos y comprueba como otros sistemas a su alrededor controlan mejor su minimización.

    Antonio,
    Perdóname por cargarme un Pecado Capital. Ya sólo quedan seis. ¿Está más cerca el paraiso?.

  2. Miguel Muñoz says:

    Pequeña correction. El titulo deberia decir “silicon”, no “silicone”. Silicon es silicio y silicone es silicona.

  

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Antoni Flores

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